Desarrollaremos un proyecto escénico tomando la naturaleza como punto de partida.

Se trata de realizar una propuesta escénica entre todo el grupo de alumnos/as de la asignatura de Escenografía que será presentada al finalizar el curso en el Espacio Oxímoron de Valencia. El proyecto de creación en grupo quedará reflejado en las entradas del blog, pero también se deberá realizar un diario individual que recoja las distintas ideas y propuestas personales, un registro fotográfico o videográfico de todo aquello que nos encontramos en el día a día y que se relaciona con el proyecto, así como el registro, análisis y reflexión de las distintas actividades organizadas en el aula.

El proceso de trabajo se inicia con la recopilación de documentación y posterior lectura, debate y visionado de materiales diversos. En paralelo al proceso de documentación y debate  desarrollaremos prácticas destinadas a generar material. Trabajaremos individualmente pero también organizaremos grupos de trabajo para el desarrollo del material escénico. El proceso concluirá con la selección y coordinación de todo el material generado para la construcción y presentación del montaje escénico y la entrega del diario de trabajo individual.

para empezar a reflexionar:

cuando comento que vamos a realizar un montaje escénico sobre la naturaleza ¿porqué la gente dice ¡qué bonito!? ¿en qué tipo de espectáculo o de naturaleza están pensando?¿qué idea de naturaleza preconcebida manejamos? ¿porqué? ¿cómo se construye? ¿tiene que ver con una idealización de la naturaleza, con el paraíso perdido?

¿se ha producido un proceso de banalización y comercialización del espacio natural? ¿Cómo se vende la naturaleza?¿se ha desterrado la naturaleza de la urbe para sustituirla por paisajes artificiales que la evocan a través del olor, el sonido, el sabor, la imagen…?

¿estamos en un mundo post-natural? ¿un animal o vegetal manipulado genéticamente es naturaleza?  ¿se está produciendo un proceso de hibridación entre lo natural y lo digital?¿qué idea de naturaleza construye la tecnología?

¿cómo se enfrenta el ecologismo a la idea de post-naturaleza?¿qué intereses comerciales hay detrás del giro hacia políticas de sostenibilidad en los países occidentales? ¿cómo convive en el discurso político la idea de sostenibilidad y la necesidad de reactivar el mercado y el consumo? ¿cual es nuestra parte de responsabilidad en todo este asunto, cómo contribuimos al devenir de los acontecimientos o de qué forma nos resistimos a las inercias del consumo?

¿qué nos queda de animal? ¿qué lugar ocupan los animales en nuestra sociedad? ¿qué tipo de hábitat natural nos rodea en la ciudad? ¿la ecología se puede aplicar a las relaciones humanas?

¿qué sensaciones tenemos en un entorno natural en oposición al urbano?¿cual es el entorno natural que más visitamos y porqué?¿qué paraje natural te gustaría conocer?

¿Qué podemos aprender de este proceso de trabajo? ¿cómo llevarlo a escena?¿qué quedará después?

  1. Investigación genética, naturaleza y tecnología, bioarte
  2. Biomísmesis, sostenibilidad, ecología.
  3. Post-naturaleza, banalización-comercialización de la naturaleza, paisajes artificiales, paisajes domesticados.

objetivos del proyecto:

El objetivo general de este proyecto consiste en despertar, ampliar o transformar (a escala de lo cotidiano) nuestra consciencia sobre la naturaleza, para compartir lo aprendido e invitar a la reflexión a aquellos/as que se interesen por conocer nuestro trabajo.

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1 comentario
  1. Esther Mayo dijo:

    Urgencias climáticas
    Ignacio Ramonet

    La grave crisis financiera y el horror económico que padecen las sociedades europeas están haciendo olvidar que –como lo recordó, en diciembre pasado, la Cumbre del clima de Durban, en Sudáfrica– el cambio climático y la destrucción de la biodiversidad siguen siendo los principales peligros que amenazan a la humanidad. Si no modificamos rápidamente el modelo de producción dominante, impuesto por la globalización económica, alcanzaremos el punto de no retorno a partir del cual la vida humana en el planeta dejará poco a poco de ser soportable.
    Hace unas semanas, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) anunció el nacimiento del ser humano número siete mil millones, una niña filipina llamada Dánica. En poco más de cincuenta años, el número de habitantes de la Tierra se ha multiplicado por 3,5. Y la mayoría de ellos vive ahora en ciudades. Por primera vez los campesinos son menos numerosos que los urbanos. Entre tanto, los recursos del planeta no aumentan. Y surge una nueva preocupación geopolítica: ¿qué pasará cuando se agrave la penuria de algunos recursos naturales? Estamos descubriendo con estupefacción que nuestro “ancho mundo” es finito…
    En el curso de la última década, gracias al crecimiento experimentado por varios países emergentes, el número de personas salidas de la pobreza e incorporadas al consumo sobrepasa los ciento cincuenta millones… (1) ¿Cómo no alegrarse de ello? No hay causa más justa en el mundo que el combate contra la pobreza. Pero esto conlleva una gran responsabilidad para todos. Porque esa perspectiva no es compatible con el modelo consumista dominante.
    Es obvio que nuestro planeta no dispone de recursos naturales ni energéticos suficientes para que toda la población mundial los use sin freno. Para que siete mil millones de personas consuman tanto como un europeo medio se necesitarían los recursos de dos planetas Tierra. Y para que consumieran como un estadounidense medio, los de tres planetas.
    Desde el principio del siglo XX, por ejemplo, la población mundial se ha multiplicado por cuatro. En ese mismo lapso de tiempo, el consumo de carbón lo ha hecho por seis… El de cobre por veinticinco… De 1950 a hoy, el consumo de metales en general se ha multiplicado por siete… El de plásticos por dieciocho… El de aluminio por veinte… La ONU lleva tiempo avisándonos de que estamos gastando “más del 30% de la capacidad de reposición” de la biosfera terrestre. Moraleja: debemos ir pensando en adoptar y generalizar estilos de vida mucho más frugales y menos derrochadores.
    Este consejo parece de sentido común pero es evidente que no se aplica a los mil millones de hambrientos crónicos del mundo, ni a los tres mil millones de personas que viven en la pobreza. La bomba de la miseria amenaza a la humanidad. La enorme brecha que separa a los ricos de los pobres sigue siendo, a pesar de los progresos recientes, una de las características principales del mundo actual (2).
    Esta no es una afirmación abstracta. Tiene traducciones muy concretas. Por ejemplo, en el tiempo de lectura de este artículo (diez minutos), 10 mujeres van a fallecer en el mundo durante el parto; y 210 niños de menos de cinco años van a morir de dolencias fácilmente curables (de ellos 100 por haber bebido agua de mala calidad). Estas personas no fallecen por enfermedad. Mueren por ser pobres. La pobreza las mata. Mientras tanto, la ayuda de los Estados ricos a los países en desarrollo ha disminuido, en los últimos quince años, un 25%… Y en el mundo se siguen gastando unos 500.000 millones de euros al año en armamento…
    Si en las próximas décadas tuviésemos que aumentar un 70% la producción de alimentos para responder a la legítima demanda de una población más numerosa, el impacto ecológico sería demoledor. Además, ese crecimiento ni siquiera sería sostenible porque supondría mayor degradación de los suelos, mayor desertificación, mayor escasez de agua dulce, mayor destrucción de la biodiversidad… Sin hablar de la producción de gases de efecto invernadero y sus graves consecuencias para el cambio climático.
    A este respecto, conviene recordar que unos 1.500 millones de seres humanos siguen usando energía fósil contaminante procedente de la combustión de leña, carbón, gas o petróleo, principalmente en África, China y la India. Apenas el 13% de la energía producida en el mundo es renovable y limpia (hidráulica, eólica, solar, etc.). El resto es de origen nuclear y sobre todo fósil, la más nefasta para el medio ambiente.
    En este contexto, preocupa que los grandes países emergentes adopten métodos de desarrollo depredadores, industrialistas y extractivistas, imitando lo peor que hicieron y siguen haciendo los actuales Estados desarrollados. Todo lo cual está produciendo una gravísima erosión de la biodiversidad.
    ¿Qué es la biodiversidad? La totalidad de todas las variedades de todo lo viviente. Estamos constatando una extinción masiva de especies vegetales y animales. Una de las más brutales y rápidas que la Tierra haya conocido. Cada año, desaparecen entre 17.000 y 100.000 especies vivas. Un estudio reciente ha revelado que el 30% de las especies marinas está a punto de extinguirse a causa de la sobrepesca y del cambio climático. Asimismo, una de cada ocho especies de plantas se halla amenazada. Una quinta parte de todas las especies vivas podría desaparecer de aquí a 2050.
    Cuando se extingue una especie se modifica la cadena de lo viviente y se cambia el curso de la historia natural. Lo cual constituye un atentado contra la libertad de la naturaleza. Defender la biodiversidad es, por consiguiente, defender la solidaridad objetiva entre todos los seres vivos.
    El ser humano y su modelo depredador de producción son las principales causas de esta destrucción de la biodiversidad. En las últimas tres décadas, los excesos de la globalización neoliberal han acelerado el fenómeno.
    La globalización ha favorecido el surgimiento de un mundo dominado por el horror económico, en el que los mercados financieros y las grandes corporaciones privadas han restablecido la ley de la jungla, la ley del más fuerte. Un mundo en el que la búsqueda de beneficios lo justifica todo. Cualquiera que sea el coste para los seres humanos o para el medio ambiente. A este respecto, la globalización favorece el saqueo del planeta. Muchas grandes empresas toman por asalto la naturaleza con medios de destrucción desmesurados. Y obtienen enormes ganancias contaminando, de modo totalmente irresponsable el agua, el aire, los bosques, los ríos, el subsuelo, los océanos… Que son bienes comunes de la humanidad.
    ¿Cómo poner freno a este saqueo de la Tierra? Las soluciones existen. He aquí cuatro decisiones urgentes que se podrían tomar:
    — Cambiar de modelo inspirándose en la “economía solidaria”. Ésta crea cohesión social porque los beneficios no van sólo a unos cuantos sino a todos. Es una economía que produce riqueza sin destruir el planeta, sin explotar a los trabajadores, sin discriminar a las mujeres, sin ignorar las leyes sociales.
    — Poner freno a la globalización mediante un retorno a la reglamentación que corrija la concepción perversa y nociva del libre comercio. Hay que atreverse a restablecer una dosis de proteccionismo selectivo (ecológico y social) para avanzar hacia la “desglobalización”.
    — Frenar el delirio de la especulación financiera que está imponiendo sacrificios inaceptables a sociedades enteras, como lo vemos hoy en Europa donde los mercados han tomado el poder. Es más urgente que nunca imponer una tasa sobre las transacciones financieras para acabar con los excesos de la especulación bursátil.
    — Si queremos salvar el planeta, evitar el cambio climático y defender a la humanidad, es urgente salir de la lógica del crecimiento permanente que es inviable, y adoptar por fin la vía de un “decrecimiento” razonable.
    Con estas simples cuatro medidas, una luz de esperanza aparecería por fin en el horizonte, y las sociedades empezarían a recobrar confianza en el progreso. Pero ¿quién tendrá la voluntad política de imponerlas?
    NOTAS:
    (1) Sólo en América Latina, como consecuencia de las políticas de inclusión social implementadas por gobiernos progresistas en Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Nicaragua, Paraguay, Venezuela y Uruguay, cerca de ochenta millones de personas salieron de la pobreza.
    (2) En el mundo, unos 100 millones de niños (sobre todo niñas) no están escolarizados; 650 millones de personas no disponen de agua potable; 850 millones son analfabetas; más de 2.000 millones no disponen de alcantarillas, ni de retretes…; unos 3.000 millones viven (o sea se alimentan, se alojan, se visten, se transportan, se cuidan, etc.) con menos de dos euros diarios.
    Rebelión.org
    Fuente original:
    http://www.monde-diplomatique.es/?url=editorial/0000856412872168186811102294251000/editorial/?articulo=5b5f3e6a-3dc4-4167-82e2-cf2b61f2e46e

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