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proyecto educación

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Idea inicial:
La idea de la acción surgió en clase, tras encontrar en la documentación bibliográfica que habíamos recopilado el concepto de educación bulímica. Educación bulímica cuya máxima prioridad es retener más y más información, datos y más datos, información que nos hacen tragar y tragar, sin enseñarnos nada, sin que la asimilación y la comprensión importen, porque lo más importante es llegar, completar el temario, y cuando ya no cabe más: vomitar, pues no se le ha dado tiempo ni oportunidad de procesarse. Vomitar y volver a empezar, seguir tragando. Un desorden bulímico-educativo donde el sentimiento final es que el desgaste de tiempo y desgaste de energía es igual a vacío.

Desarrollo de la propuesta en el aula:
En la acción participaban tres personas que estaban sentadas en unas sillas de clase y alineadas en fila. La acción consistía en comer libros. Se encontraban delante de un libro que iban subrayando y recortaban con las manos aquello que leían para introducírselo en la boca, una página tras otra llenándose por completo la boca, hasta vomitarlo en el suelo. Mientras se leía un texto de Raoul Vaneigem sobre la educación y a la vez se proyectaban unas imágenes sin sonido sobre manifestaciones estudiantiles. Luego pensamos que la acción en sí, era tan significativa que no necesitaba estar acompañada por ningún elemento más.

Coordinación de la propuesta en el teatro:
Creemos que la acción se completó al comenzar a representarla en la Sala, porque se introdujo otro matiz: la competitividad. Era la tercera acción y seguía el hilo conductor de la competición de la silla, ya que los ganadores, continuaban con el mismo rol.
Se situaban las sillas en fila, una personas les ofrecía un lápiz y un libro, comenzaban a leer y poco a poco iban subrayando, cada párrafo subrayado lo rompían y se lo introducían en la boca, mientras seguían leyendo, escuchaban cómo el compañero de al lado arrancaba las hojas y lo miraban de reojo pensando que les iban a adelantar y comenzaban también a arrancar páginas y las mascaban, almacenándolas en la boca hasta que no cabía nada más y se vomitaba. El último que aguanta comiendo papel es el que gana y soporta con el papel en la boca, los recortes de las tijeras.

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Idea inicial:

El nacimiento de esta propuesta  tiene su origen en otra acción, del grupo Maestro Ignorante, cuya finalidad era que una estudiante se cortara mechones de su cabellera  en directo. Esta acción quería representar un castigo ya obsoleto que consistía en cortarles a las alumnas de los colegios mechones de pelo, ya que se consideraban un potente símbolo de feminidad. 

Desarrollo de la propuesta en el aula:

Durante las clases dedicadas a esta acción se consideró que era más eficaz  que se le cortara la vestimenta a un alumno, relacionándose directamente con los recortes en la educación. En esta acción el alumno era recortado por otras personas,  que debían de dejarle convertido en una especie de vagabundo estudiantil, recortándole bolsillos, mientras le iban cayendo sus pertenencias, e incluso dejándolo casi desnudo por los cortes en la ropa.

Paralelamente surgió la idea de hacer un concierto de tijeras, simulando ser los recortes estudiantiles que se han convertido ya en una canción constante en nuestras vidas.

Coordinación de la propuesta en el teatro:

Al llegar al teatro y poner las propuestas en común, se decidió utilizar las acciones recortes y concierto ya que estaban muy ligadas entre sí. Para unirlas  se consideró dejarlas temporalmente cercanas, pero con los días se convirtieron en una sola. Finalmente las dos acciones se producirían a compás y en plena oscuridad, después de la competición-comer libros y enlazándose con esta misma. Al acabar dicha competición el ganador pasa a ser el elemento recortado, pero esto se hace a escondidas en la oscuridad, mientras el concierto de tijeras, que queda colocado en un círculo alrededor  del estudiante, se va acercando a este, amenazante, y cuatro recortadores le hacen la ropa harapos.                                               

Mientras todo esto sucede, el ganador, que queda en el centro del escenario, de cara al espectador, lleva en la boca todo lo que ha conseguido comer en la competición. Al terminar la acción de recortes y volver la luz, este vomita todo y sale de escena.